junio 18, 2007

La noche de la fiesta de los signos de puntuación




La noche de la fiesta de los signos de puntuación, dos cosas preocupaban a los organizadores: una, que el fuerte viento que soplaban la ciudad amilanara el animo de los invitados y, dos, que se fuera a presentar demasiado temprano el Punto Final, ese aguafiestas infaltable a toda camaradería.

Pero la cosa estaba funcionando. El malon se había iniciado a la hora y los invitados trataban de entretenerse lo mejor que podían. Ahí estaban los tildes saltando como niños sobre los muebles; ahí los puntos y seguido y los puntos y aparte mirándose desde lejos, hoscamente; ahí los puntos suspensivos, con su gesto siempre enigmático, conversando bajito entre ellos, dejando todo a medio decir; ahí los dos puntos metiendole conversa a medio mundo y dando la impresión de ser los que mas se divertían en la velada. Los puntos y comas, únicas parejas casadas entre los invitados, bailaban mejilla a mejilla en medio de la pista, mientras sus hijas gemelas, las comillas, sentadas modositamente en el suelo leían las carátulas de los discos o miraban los álbumes fotográficos de los dueños de casa.

Sin embargo, cada timbrazo en la puerta hacia estremecer de susto a los fiesteros. Mirándose entre ellos, le bajaban el volumen a la música y se quedaban un rato silenciosos y expectantes, pensando en que podía ser el Punto Final. Cuando el invitado mas cercano a la puerta, luego de mirar por el ojo mágico, abría y el que entraba era un signo de interrogación preguntando si acaso estaban todos sordos que no oían el timbre; o se trataba de un alharaco signo de exclamación que llegaba gritando que afuera el viento era un verdadero vendaval, carajo, que vengo mas helado que callo de pingüino, entonces todos respiraban tranquilos, subían de nuevo la música y continuaban el bailongo.

En un momento dado, cuando la fiesta estaba en su apogeo y no faltaba casi nadie, para evitar mas sobresaltos, y a iniciativa de dos guiones de aspecto categórico, se acordó no abrir la puerta a ningún invitado mas. No fuera a ser cosa que en una de esas apareciera el Punto Final.

Y ahí estaban, divirtiéndose y pasándola a todo trapo, cuando a eso de la medianoche el ¡ring! del timbre dejo a todos nuevamente paralizados. Un acento grafico que se acerco a mirar por el ojo mágico dijo en tono tranquilizador que no se preocuparan, que era solo el asterisco.

-Debe venir borracho como siempre –opinaron roncamente unos corchetes, que por no encajar en ninguna conversación eran los que menos se divertían.

Se armo entonces una ácida discusión sobre si era conveniente o no dejarlo entrar. Algunos opinaban que de ninguna manera, que el asterisco no era mas que un paracaidista desvergonzado, que no tenia nada que hacer ahí. Otros, en cambio decían que en verdad el asterisco era un punto con sus facultades mentales perturbadas, pero punto al fin y al cabo.

“Se cree un león melenudo” dijeron graciosamente unas comillas.

Desde su rincón en penumbras, un punto y aparte de expresión amilicada dijo que el asterisco no era loco ni cosa parecida, sino un intelectual demasiado fino. O sea un maricon redomado. Y que si de el dependiera lo dejaría helar de frío allá afuera sin ninguna contemplación.

Entonces, una liberal coma de poema erótico tercio para decir que si se había dejado entrar a las cremillas, que eran lesbianas declaradas, no veía por que no iba a entrar el asterisco. Que si era por discriminación sexual entonces tampoco debían haber dejado entrar a ese par de viejos verdes, dijo, apuntando con su copa a unos paréntesis que en un ángulo de la sala le habían hecho una encerrona unas comas livianas de cascos (de esas de enumeración caótica) que se morían de la risa.

Cuando al final se decidieron a abrir, el fiasco fue mayúsculo. El Punto Final irrumpió ordenándose el pelo y rezongando que el viento de mierda lo había despeinado todo, que con esa chasca debía parecer un puto asterisco. Y, acto seguido, cuadrándose ruidosamente en medio de la pista, rugió asnal y asmático que hasta ahí nomás llegaba el sarao.

-¡ Se acabo la farra, señores!

junio 05, 2007

Canto a la Pampa



Canto a la Pampa, la tierra triste,
réproba tierra de maldición,
que de verdores jamás se viste,
ni en lo más bello de la estación.

En donde el ave nunca gorjea,
en donde nunca la flor creció,
ni del arroyo que serpentea
su cristalino bullir se oyó.

Año tras años por lo salares
del desolado Tamarugal,
lentos cruzando van por millares
los tristes parias del capital.

Sudor amargo su sien brotando,
llanto a sus ojos, sangre a sus pies,
los infelices van acopiando
montones de oro para el burgués.

Hasta que un día, como un lamento
de lo más hondo del corazón,
por las callejas del campamento
vibró un acento de rebelión.

Eran los ayes de muchos pechos,
de muchas iras era el clamor,
la clarinada de los derechos
del pobre pueblo trabajador.

Vamos al puerto - dijeron-, vamos,
con un resuelto y noble ademán,
para pedirles a nuestros amos
otro pedazo, no más de pan.

Y en la misérrima caravana,
al par que el hombre, marchar se ven
la amante esposa, la madre anciana,
y el inocente niño también.

Benditas víctimas que bajaron,
desde la Pampa, llenas de fe,
y a su llegada lo que escucharon
voz de metralla tan sólo fue.

Baldón eterno para las fieras
masacradoras sin compasión,
queden manchadas con sangre obrera
como un estigma de maldición.

Pido venganza por el valiente
que la metralla pulverizó;
pido venganza por el doliente
huérfano y triste que allí quedó.

Pido venganza por la que vino
de los obreros el pecho a abrir;
pido venganza por el pampino
que allá en Iquique supo morir.

(Francisco Luis Pezoa en 1908 )

mayo 30, 2007

Caleidoscopio Transitivo

abril 22, 2007

Siga Participando


Y todo empezó la semana anterior. En el apuro por llenar este espacio, me decidí a reponer una crónica añeja sobre un enfermo de sida que le pide una joya a Liz Taylor para su tratamiento. Como en Semana Santa no se trabaja, solamente le hice algunas correcciones técnicas sobre el VIH, como que ahora nadie habla de AZT, sino de triterapia, además de otros afeites estéticos, y salió publicada con un lindo dibujo descriptivo.

Y la verdad, al comienzo, no entendía por qué en todas partes me despedían con miradas compasivas. ¿Ya escribió su último libro? ¿Cuándo sale el próximo?, me paraban en la calle, interrogándome: ¿Como ha estado?, y yo diciendo: Bueno, uno nunca está tan bien. Un poco de tos por el cambio de estación. Pero una tos parecida se llevó a un amigo como usted. Y las locas sabemos que la gente siempre tiene un amigo parecido, alegre, artista, igualito a ti. Pero cuando la loca simpática tiene sida es otra cosa, oscura mariposa. Entonces biografía y ficción se confunden en un abrazo ondulante. Por una semana fui portador de sida. Siete días de cargar el escapulario y escuchar el consejo callejero que me hiciera por milésima vez el examen. Yo caminaba por las calles y no faltaba la loca que de una vereda a otra gritaba: Cuídate, Lemebel. ¿Y de qué?, pensaba yo. ¿Qué flaco que estás?, me decía alguien por teléfono. Y yo contestando: que sí, un poco, menos panza sin copete. Pero es que estás más delgado, insistían en el Metro, en la feria de mi barrio, me daban naranjas; un juguito en la mañana para las defensas, me entregaba cariñosa mi casera. Por mail me llegaron recetas orientales, chamánicas, yaganas, naturistas de baños con caca de mosca verde al amanecer. También gárgaras con flores de pellín, me recomendaba una amiga de Temuco. No está todo perdido, insistían chilenos suecos desde el exilio. Hay que hacer un acto solidario, me sugerían amigos del PC. Y al parecer, nadie quería escuchar las explicaciones de que todo era por un texto imaginario. No me creían, insistiendo que la depre era lo peor. En la esquina de mi antiguo barrio una mujer me entregó unas hierbas, susurrando en mi oído: en ayunas, tres veces a la semana, cura hasta el cáncer. El miércoles, al pasar por una vitrina, me encontré tan flaco y pensé que no era sólo por la crónica, que tal vez había algo de cierto en esa delgadez repentina. Y sin pensarlo me fui a hacer el examen de urgencia. La enfermera, con guantes de látex, etiquetó el tubo de sangre como veneno de víbora. Mañana está el resultado, dijo amable. Cuídese, agregó antes de salir. ¿De qué?, le contesté, si no me pican ni los zancudos. Además hace siglos que no tengo mambo. Pero a veces uno tiene el bicho de antes, comentó una loca portadora desde la fila. Y tratando de hermanarse conmigo, me aconsejó: mira, Pedrín, el sida puede darle un sentido a tu vida, tendrías las garantías médicas que tenemos las portadoras. Es casi como volver a nacer, ¿cachái? Me trataba de convencer riendo con su único diente.

Con tanta preocupación, pensé que mi destino estaba trazado por la caca negra de la plaga cachera. Y todo por una crónica, le dije a mi amigo Parra, que se acordaba del texto y me sugirió escribir esta segunda parte. Pero igual anda a buscar el examen, ordenó con el ceño fruncido. Entonces, al igual que “el enfermo imaginario”, comencé a sentir los síntomas de ese embarazo virulento. Me dio colitis amarga, fiebre al rojo y deliraba por las noches haciendo mi testamento. Supe en una semana lo que es ser portador y conocí esa piedad siniestra que acompaña todo comentario al pasar. También pensé que la crónica era eso, parece cierta, puede ser cierta, pero no siempre es verdad. No sé si me explico, le dije a Parra, que contestó: mejor escríbelo. Puede ser un teorema sobre la crónica y el sida. La verdad y la ficción en un eterno tornasol. Pero la verdad, amigo, es que yo no tengo sida, le respondí exaltado. No sé, Pedro, además tú has escrito tanto sobre el tema, que tanto va el cántaro al agua…

Y casi arrastrándome partí al consultorio y me puse en la fila junto a los que esperaban atención. ¿De qué es su examen?, gritó una enfermera con vozarrón de servicio sanitario. Del sida, dije más fuerte desafiante. Y la fila abrió los ojos y moviendo la cabeza escuché que decían: Es el escritor, esta enfermedad los pone así. Aquí está su examen, cantó la enfermera con el sobre en alto. ¿Lo quiere ver?, repica con las pestañas crespas con alicate. No, por favor, no lo resistiría. Ábralo usted si es tan amable, le supliqué en espera de lo peor. Ella, como en un concurso de la tele o en la entrega de los Oscar, despegó el sobre con calma teatral, y arremangándose las pestañas dijo, maligna, para toda la fila expectante: Siga concursando, don Pedro. Siga participando.


(Pedro Lemebel)

abril 16, 2007

Transantiasco



Recién me pidieron escribir sobre el Transantiago para una revista cuica, y pensé que los ricos poco saben de los revolcones y manoseos de la plebe en sus desplazamientos micreros. Poco y nada pueden alegar ellos en el individualismo confortable de sus autos de lujo. Y es un descaro que una familia de La Dehesa tenga cuatro autos en una ciudad con callecitas tan estrechas. Una ciudad que fue planificada para otra época, otro tiempo más provinciano con cierto recato a la amplitud urbana. Una ciudad pueblo que roncaba la siesta con la radio prendida, y sus habitantes podían dormir sin el estruendo de la maquinaria del progreso. Entonces, en esas calzadas flacas del Santiago republicano apenas cabían dos filas de vehículos, y los tranvías se movían casi flotando en sus rieles eléctricos sin expulsar la humareda de la contaminación. Si bien es cierto, era una ciudad más relajada, con su Alameda como eje central donde revoloteaba la vorágine capitalina. Lo único que alteraba la modorra de aquel Pelotillehue eran las aceleradas criminales, los frenazos y los choques sangrientos del gremio micrero, tan populares, con sus discoteques ambulantes, a todo ritmo el cumbión de la Matadero-Palma, la Ovalle-Negrete y la Carrascal-Santa Julia. A todo zangoloteo de muñequitos, vírgenes y calcomanías que adornaban el espejo retrovisor y el asiento del chofer con flecos, flores y mariposas plásticas. “La bajada es por atrás, yo bajo por aquí”, decía un burro dibujado en la puerta delantera. “Dios es mi copiloto”, rezaba el eslogan del Cristo turnio que dirigía el destino sin ley de las carreras entre micros sopladas por las avenidas. Ahí, en esas competencias, el “sujétate como puedas” era la plegaria muda de las viejitas aterradas que se agarraban de los pasamanos. Las curvas de las esquinas también eran una excusa para refregarle el poto en el paquete a algún obrero alzado, y el agarrón de improviso, el agarrón a la pasada, el agarrón inocente, era la coreografía micrera que endulzaba la erótica pobre de sus tarros.

Pero no era tan romántica la espera temprana, a toda lluvia, de la única micro que pasaba por la esquina de la pobla. Y si el ogro de chofer venía con la caña de una mala noche, apretaba el acelerador cuando veía muchos estudiantes bajo las latas del paradero. Y era peor cuando los escolares lograban agarrarse al racimo de gente colgando en la pisadera, los jodía todo el viaje: “Que den el asiento”, “que córrete por el pasillo, pailón”. “Para qué están estudiando los flojos”, se escuchaba. “Para no ser chofer”, respondían en el fondo. Allí el bravucón, acelerando con violencia, mandaba al suelo a la masa humana colgando de los fierros con el frenazo. Otras veces, cuando íbamos atrasados, manejaban tan lento, parando en cada esquina, esperando el rojo del semáforo para agarrar otra moneda. “Apalea el burro San José, que la Virgen se va ir andando”; “súbete a la vereda, huevón, para ir vitrineando”. “Tomen un taxi, entonces”, respondía el conductor con una calma siniestra. Tantas veces llegué atrasado a clases y recibí castigo por culpa de los inolvidables choferes. Fui testigo de tantas humillaciones a los universitarios, cuando sacaban su carné y ellos los miraban con sarcasmo diciendo: “Tan vieja la tonta y estudiando”. Recuerdo que jamás se sumaron a alguna movilización en dictadura. Por eso, la nostalgia masoquista de aquellos tarros ahora me es indiferente. Aunque el Santiago postmoderno siga pareciendo una provincia, con sus veredas donde los transeúntes se mueven a codazos en el apuro del trámite cotidiano. A pesar que Santiago hormiguee colapsada en el encumbramiento de sus torres de cartón donde se apiñan neuróticos los santiaguinos. El proyecto del Transantiago no tiene vuelta atrás, aunque fue implementado a la rápida, de un zuácate, para que la gente aprendiera la lección de modernidad con electroshock. Aun así, representa un salto al progreso, pero su mala instalación va a arrastrar costos políticos. Quizás, en forma paulatina, podríamos habernos acostumbrado sin drama al canje monetario por el manoseo impersonal de las tarjetas. Tal vez, con más tino, habríamos cambiado esos largos viajes dormitando de regreso al hogar por estos trayectos fracturados, pero más rápidos. El Transantiago no tiene vuelta atrás, aunque implique un reacomodo brutal de las rutinas tradicionales en los desplazamientos de la ortopedia urbana.

(Pedro Lemebel)

abril 09, 2007

Salgo a caminar


salgo a caminar , podría empezar así como letra de canción , salgo a caminar ,este día ha sido uno de aquellos ,salgo a caminar ,que necesariamente desearía olvidar ,salgo a caminar ,otra vez lo mismo micros llenas y un frió cortante ,salgo a caminar , mi pucho matutino que me acompaña en este trance , salgo a caminar , un par de miradas sobre mi ,salgo a caminar , una mano amiga que se hace la desentendida ,salgo a caminar ,un trote lento , suave y la esperanza de un viaje rápido, salgo a caminar ,las mismas preocupaciones del día ,salgo a caminar , el metro lleno a tratar de entrar como se pueda en una micro,salgo a caminar,solo roces ,solo roces , salgo a caminar,voces invisibles ,ordenes incomprensibles,salgo a caminar, de nuevo tarde al trabajo,salgo a caminar ,mi primera taza de café del día,salgo a caminar ,consultores buenos días ,mi patética misión , salgo a caminar ,no me encuentro bien ,salgo a caminar ,quiero respirar un poco mas ,salgo a caminar ,un mail que podría ser esperanzador , salgo a caminar ,tengo asco¿ sera el café?, salgo a caminar ,por las calles de providencia,salgo a caminar ,que fría es la ciudad de este lado ,salgo a caminar ,una señora me empuja y no repara en lo que hizo , salgo a caminar ,tengo ganas de dispararle,salgo a caminar ,mancharía de sangre su lindo abrigo ,salgo a caminar,tengo ganas de gritar ,salgo caminar , alguien se daría cuenta ,salgo a caminar ,otra vez arriba de la micro, salgo a caminar ,y tomo pan dándote gracias te bendijo , salgo a caminar ,tomad y comed todos de el ,salgo a caminar , el hambre me hace mal ,salgo a caminar ,quisiera que alguien me escupiera en la cara, salgo a caminar , me haría reaccionar ? , salgo ca minar ,este no es paradero, salgo a caminar , me botaron mil cuadras , salgo caminar ,odio el frió que hace , salgo caminar , me podría decir la hora ? , salgo a caminar , que pasa , salgo a caminar ,de vuelta otra vez al mundo,salgo ca caminar , quiero que me atropellen , salgo a caminar , cual seria la diferencia , salgo a caminar , no me contestas , salgo a caminar quisiera hablar contigo, salgo a caminar , no quiero especular ,salgo caminar , porque no me contestas , salgo a caminar , otra vez tu buzón de voz , salgo a caminar ,perdón si te interrumpo , salgo a caminar , solo quiero hablar , salgo a caminar , odio a tu papa , salgo a caminar , no se que me pasa , salgo a caminar ,quiero almorzar , salgo a caminar , otra vez no me contestas , salgo a caminar , que haces , salgo a caminar , muero de sed , salgo a caminar , estoy solo en esta oficina , salgo a caminar ,que terrible es estar así cuando no quiero , salgo a caminar , otra vez por providencia , salgo a caminar , no quiero especular , salgo a caminar , quiero gritar , salgo a caminar , no me gusta estar así ,salgo a caminar , que quieren de mi , salgo a caminar , me estoy atrofiando ,salgo caminar , y tomo el cáliz y dándote gracia lo paso a sus discípulos ,salgo a caminar , quiero una cerveza , salgo a caminar , huevitos en mi escritorio ,salgo a caminar , aun no me llamas , salgo a caminar , y me exijes abrazos , salgo a caminar , la anne esta loca , salgo a caminar , me muero de sueño ,salgo caminar ,me quiero suicidar , salgo a caminar ,je veux écouter ta voix, salgo a caminar ,no se si ahora me entiendas , salgo caminar , odio los idiomas , salgo a caminar ,je déteste les langues ,salgo a caminar ,I hate the languages ,salgo a caminar , Ich hasse die Sprachen, salgo a caminar ,oforodifirioforo loforos ifiridifioforomafaras ,salgo caminar , mi mundo se esta cayendo ,salgo a caminar , sono el telefono ,salgo a caminar , estoy cansado ,salgo a caminar , que pasa hoy ,salgo a caminar , quiero dormir contigo ,salgo a caminar , no se si despertaria , salgo a caminar , o seria despedazado , salgo a caminar , tengo alma de masoquista , salgo a caminar , quiero mi cafe , salgo a caminar , que puedes darme , salgo a caminar , con rumbo a ningun sitio , salgo a caminar , y no por la cintura cosmica del sol ,salgo a caminar , tengo estrabismo ,salgo a caminar y los dientes verdes , salgo a caminar,no quiero estar asi ,salgo a caminar ,salgo a caminar.......

abril 04, 2007

Poema del niño


hay quienes hablan del amor,

hay quienes escriben cuentos

pocos dicen la verdad con profundo sentimiento

para unos es mas importante cuidar la tierra

para otros comprar armas , para la guerra

pero yo quisiera hablar del sufrimiento y del maltraltrato infantil

Traer a un ninño a este mundo es un deseo muy fuerte

sin embargo con el tiempo algunos son dejados a su suerte

Hay niños que crecen muy bien

y ahy otros que crecen entre el hambre y el neopren

hay niños que tienen casas hermosas

hay otros que venden su cuerpo por una rosa

hay niños alegres que corren con tanta prisa

hay tantos niños que no saben de sonrisas

hay tantos niños en mi pais ,

que en el dia se confunden con la gente ,sin embargo,

por la noche , su casa es bajo un puente .

Hay niños que de a poco se les va la vida

por culpa de sus padres que no se cuidaron del sida

he visto niños de hambre llorar

he visto niños en la calle con tristeza

y los que algo pueden hacer nada hacen contra la pobreza

Le pegaron tanto a un niño

que sus costillas quedaron rotas

fue su padre , porque no lo dejaba ver jugar a la pelota

a otro muy chiquitito lo botaron a la calle , llego a un hospital,

su insuficiencia renal lo tenia muy mal

crecia y a los 6 años le cambiaron su riñon , duro unos dias mas

y su corazon dejo de latir.

Los niños que ya partieron a la morada celestial


formaron una gran ronda con gabriela mistral

alli reunieron sus voces

y nos abren el corazon con las notas musicales

y crean una cancion que habla de paz , de amor y afecto sincero

que no sufran mas los niños

que el sol brille para todos

que sea azul el cielo

que se unan nuestras manos en voz de su anhelo

tal vez esto sea una critica o sean ideas mias

pero lo importante es que los niños tengan comida

Señores , les propongo un tratoa

ustedes y yo

amemos a todos los niños

asi respetaremos a dios

(Poema del payaso "manzanita" , artista urbano que acompaño un momento de mi ajetreada vida

en la ajetreada ciudad , de mi ajetreado mundo)